domingo, 23 de octubre de 2011

La exposición

La exposición
     La exposición es un modo del discurso que tiene como objetivo ofrecer al receptor información sobre algún aspecto de la realidad y facilitar su comprensión al destinatario .Los textos en los que puede encontrarse son diversos: científicos, humanísticos, periodísticos (noticias, reportajes, entrevistas, crónicas...) Es también la forma de presentación de información más frecuente en las actividades académicas ordinarias. Normalmente los rasgos formales que deben caracterizar toda exposición son la claridad y objetividad y, como consecuencia, la función comunicativa dominante es la referencial. Este hecho está íntimamente ligado a su carácter divulgativo, lo que requiere evidentemente un tratamiento de la información que facilite la lectura de su contenido. En ocasiones, sin embargo, el texto expositivo adquiere un carácter especializado y es ahí donde el lector u oyente necesita reconocer los postulados de la disciplina científica que se está parafraseando para entenderlo debidamente.
En ese tratamiento de la información el emisor puede desarrollar diversas estrategias comunicativas:
-Puede optar por darnos su particular visión de la realidad. Sería éste un punto de vista subjetivo, con valoraciones, presencia de la primera persona y sugerencias interpretativas, lo que suele ocurrir en los textos expositivos humanísticos. En este tipo de textos es evidente la presencia de la función expresiva, ya que se manifiesta abiertamente un punto de vista determinado.
-Puede a su vez, plantear de manera objetiva los rasgos con los que se impone la realidad. En ese caso las funciones predominantes serán la referencial y la metalingüística, esta última está condicionada a la necesidad de explicar adecuadamente los conceptos.  
Procedimientos lingüísticos de la exposición
Los procedimientos utilizados en el desarrollo  de una exposición tienen como objetivo que la información de los contenidos se efectúe atendiendo a los principios básicos de claridad y orden. Por ello se ponen en funcionamiento una serie de factores gramaticales (relacionados principalmente con la estructuración sintáctica), discursivos  (apoyados en el uso de ciertos modos de la enunciación) y organizativos  ( encargados de ordenar los contenidos transmitidos). En conjunto se trata de describir las operaciones de pensamiento (observar, descubrir, analizar...) que efectúa o ha efectuado previamente el sujeto emisor del discurso, encaminadas a facilitarnos la presentación de los datos.
 -Predominio del orden lógico de la oración (sujeto, verbo y complementos). Este orden lógico se altera únicamente cuando se pretende enfatizar o dar mayor relieve a alguno de los elementos de la oración. Esta relacionado, por ejemplo, con la estructura del tema y rema de la frase.  
En los textos expositivos, el lenguaje se utiliza en función referencial, lo que se refleja en el predominio de las oraciones enunciativas, en la adjetivación especificativa y en la ausencia de elementos gramaticales que implican valoración o afectividad por parte del emisor.
Tendencia al enfoque objetivo, desarrollada mediante calificaciones objetivas, verificables con la utilización de adjetivos especificativos descriptivos o clasificadores, el empleo de oraciones impersonales que difuminan la presencia del sujeto emisor, el uso de citas y referencias. Es frecuente también el uso de citas y referencias mediante paréntesis, notas, reenvíos, etc., que ratifican el valor conceptual de los enunciados.
     Sin embargo, en los textos expositivos de finalidad humanística nos encontramos con una carga polisémica mayor,  debida a la superposición de significaciones.  El contenido de los textos da entrada, con cierta facilidad a elementos subjetivos favorecidos por la necesidad de introducir juicios valorativos y por la defensa de determinadas corrientes de pensamiento. El uso de la argumentación y del ensayo favorece la incorporación de elementos subjetivos.
El tiempo verbal predominante es el presente de indicativo, que adquiere un valor intemporal, sobre todo si se trata de plantear unas circunstancias o rasgos que no se circunscriben a un determinado período; (La modificación se produce a lo largo de tres etapas), aunque también se acude al pretérito imperfecto si se intenta transmitir un proceso ( Antes de los ochenta, la ciencia apenas conocía los procesos  por los que las células...).
Para conseguir un tono de objetividad la voz del emisor se suele ocultar mediante la utilización de distintos tipos de estructuras impersonales (como el uso del se impersonal o de la pasiva refleja)  y abundan las estructuras apositivas, con las que se introducen aclaraciones, reformulaciones o matizaciones.
Las estructuras sintácticas: Debe adecuarse al carácter informativo. Son frecuentes oraciones explicativas que faciliten la comunicación y la comprensión del mensaje. Oraciones con finalidad aclaratoria. La necesidad de claridad expositiva conduce al uso de construcciones sintácticas de carácter explicativo, tanto coordinadas (La situación política era insostenible, es decir; no era posible mantenerse en el poder...), como subordinadas adjetivas de valor explicativo (Se recurre a símbolos que matizan el interés que se manifiesta en...) o subordinadas adverbiales (Como es sabido; Dadas las circunstancias de...)
En el plano léxico-semántico: la selección de las palabras que aparecen en un texto expositivo, está determinada por su finalidad informativa, que exige claridad y precisión. En el plano léxico-semántico, los textos expositivos se caracterizan por:
-El predominio de los valores denotativos de las palabras, que contribuyen a crear el tono de neutralidad que caracteriza a los textos informativos. El emisor selecciona las palabras en función de sus valores informativos y evita en todo momento el uso de expresiones que impliquen valoración.
La utilización de un léxico especializado (tecnicismos) asociado a las distintas variedades funcionales de la lengua. Léxico: específico, según la temática que se trate y el nivel con el que nos encontramos. Los términos no deben ser ambiguos, se toman en su nivel denotativo, pues la exposición de las ideas debe ser precisa.
Los textos científicos y técnicos pertenecen a los tipos de expresión denominados exposición y argumentación, caracterizados por terminologías propias. En nuestro siglo la terminología científica  y técnica (tecnicismos) es abundante y compleja. La rapidez de producción motivada por descubrimientos e invenciones obliga al aumento de la terminología y de ahí la continua introducción de nuevos vocablos técnicos, procedentes de diversas ramas del saber.
La información se organiza en forma lógica para facilitar la comprensión al destinatario.
En el plano textual los textos expositivos se caracterizan por:
 -Utilización de procedimientos tipográficos que refuerzan la organización informativa del texto: numeración, títulos y subtítulos, subrayado, cursiva, etcétera.
-Ausencia de elementos de carácter deíctico, que ligan el texto con el contexto.
-Los textos expositivos se relacionan frecuentemente con otros textos que pueden aparecer incluidos de forma explícita en el texto mediante citas directas o indirectas. Son muy frecuentes las citas de autoridad que avalan de forma rigurosa lo expuesto en el texto.
-Utilización de ordenadores discursivos y conectores discursivos de tipo lógico, que ponen de manifiesto la organización interna de la información del texto y la relación lógica que se establece entre cada una de sus partes: en primer lugar, en segunda lugar, porque..., en consecuencia, etcétera.
En cuanto a los procedimientos discursivos: Encontramos procedimientos utilizados también por otros modos del discurso, que sirven para desarrollar los contenidos atendiendo a los objetivos de claridad y orden mencionados. Los más importantes son la descripción, la definición y la comparación.
La definición es el punto de partida de un buen número de exposiciones ya que suele servir para delimitar el campo de análisis.
Como elemento complementario, derivado del uso de la definición se suele recurrir a clasificaciones. Una clasificación, en definitiva, lo que presenta es una serie de definiciones relacionadas. Un ejemplo sería la clasificación jerarquizada de las leyes: Ley Orgánica, Ley Ordinaria, decreto-Ley, Orden Ministerial. El simple hecho de pertenecer a este conjunto significa compartir gran medida su definición.
La comparación tiene como objetivo primordial facilitar la comprensión de lo expuesto. En relación con la comparación, otro procedimiento frecuente es el recurso de los ejemplos como formas de aclaración de los contenidos conceptuales, además de servir para apoyar lo que se explica o plantea.
Por su parte la descripción es un apoyo fundamental de la exposición, especialmente en aquellos casos en que sea necesario plantear las partes o funciones de un determinado objeto o fenómeno. Un rasgo dominante es la enumeración de los elementos que integran la realidad descrita.
En cuanto a los procedimientos organizativos, éstos no están determinados de antemano, sino que están condicionados por la finalidad perseguida en cada caso, así como por la situación de comunicación existente.
Estructuras expositivas:
1. Introducción: introduce el tema y explica el punto de vista desde el que se aborda.
2. Desarrollo. Constituye la parte fundamental del texto expositivo. Algunas de las estructuras que  pueden adoptar las formas expositivas son las siguientes:
   2. 1. Enumeración: Se presentan una serie de fenómenos o conceptos relacionados entre sí por poseer algún rasgo común. Este tipo de organización viene indicada por el uso de conectores textuales del tipo: en primer lugar, por otro lado, además, y por recursos tipográficos o numeraciones.
2. 2. Comparación: esta forma de disposición textual permite explicar un fenómeno a partir de las semejanzas y diferencias que presenta en relación con otro similar. Se utiliza con frecuencia en los textos de divulgación científica y viene indicada por el uso de conectores del tipo: del mismo modo, de igual forma, igualmente. También es frecuente el uso de  estructuras comparativas.
 2. 3. Causa-consecuencia: consiste en la explicación de un fenómeno a través del análisis de sus causas o antecedentes y sus consecuencias. Se caracteriza por la utilización de conectores causales o consecutivos: Por tanto, por esta razón, así pues, etc., y por la presencia de estructuras gramaticales que expresan causalidad.
 2. 4. Ordenación cronológica: Consiste en la presentación de hechos o fenómenos según su sucesión temporal. Se refleja en la aparición del tipo: al principio, más adelante.
2. 5. Pregunta-respuesta: Este tipo de estructura analiza un fenómeno o situación que plantea un problema para ofrecer, la solución. Se caracteriza por la presencia de estructuras interrogativas directas o indirectas.
3. Conclusión: es la parte final del texto expositivo; resume los aspectos fundamentales del tema tratado. Aparece introducida por marcadores textuales de cierre: para terminar, en resumen, a modo de colofón, etcétera.
Esquemas:
 Analizante. Se expone una idea al principio que luego se trata de demostrar o corroborar con datos. Se parte de una consideración inicial, formulada -por ejemplo- a partir de una interrogación retórica que cierra el primer párrafo y luego se aportan datos que avalan el pensamiento expuesto. La idea expuesta al principio se confirma con datos que demuestran que no se trata de algo afirmado gratuitamente.
Esquema sintetizante: el contenido se dispone de modo que la idea final concluye o se deduce de las anteriores. Las ideas aducidas conducen a la conclusión
 Esquema encuadrado. La idea final concluye o reafirma lo expuesto en la inicial.
 Esquema paralelo: las ideas expuestas no están subordinadas unas a otras por su contenido y tienen además igual importancia.
 En la organización del texto. El autor maneja con libertad los datos informativos suministrados. Puede simplificar la información, añadir datos, enfatizar la información. Todos los mecanismos están en función de la estructura de la obra. Una vez ordenados los contenidos parciales puede procederse a una síntesis aún mayor que progresivamente se acerque  a la idea central del texto enunciada más arriba.
No sólo es necesario que la organización de los objetivos se ofrezca de la forma más clara posible, sino que además es importante el uso de los elementos deícticos de ordenación textual que permiten al receptor seguir fácilmente la andadura del discurso. Son diversos los tipos de marcadores de la línea textual:
-Recursos léxicos de carácter anafórico (recordemos que..., según ya hemos dicho..., como se ha visto...) o catafórico (como veremos más adelante,..., como habrá ocasión de descubrir....).
-Presencia de tiempos del pasado que sirven para señalar, no un pasado real, referencial, sino un pasado textual (se ha visto, se ha planteado...)
-Los marcadores deícticos de espacio y tiempo textual (Estas últimas palabras..., esta obra..., ese ejemplo..., esta idea...,  aquí arriba..., aquí abajo..., al comienzo...; hace un instante...)


 Según el tipo de público al que se dirige y la intención del autor diferenciamos dos modalidades.
  • a) Modalidad divulgativa: Informa lo más clara y objetivamente posible sobre un tema de interés general. Es de fácil comprensión para el receptor común, es decir, va dirigido a un amplio sector del público, tanto la ordenación del contenido expuesto, como la precisión de los términos están orientados en esta dirección.
  • b) Modalidad especializada o científica: Requiere el conocimiento de una determinada ciencia o alguna parcela de la misma por parte del receptor. En la exposición científica, la lengua escrita es el vehículo que transmite y analiza los conocimientos ofreciendo a las ciencias unos modelos de expresión muy adecuados para situaciones concretas. Es evidente que requiera ante todo mayor objetividad.
 La diversidad de este tipo de textos viene acotada por el género textual al que pertenezcan: artículo periodístico, informe, carta, trabajo monográfico, anuncio publicitario, libro de texto, tratado científico, ponencia, conferencia, etc. Por tanto, al analizar un fragmento, debemos determinar tanto el tipo de texto del que se trata como el género textual al que pertenece.
En la exposición es normal el autor entra directamente en materia, es decir, que aborde  el tema de forma directa.
Suele iniciarse con una breve introducción para captar el interés y la benevolencia del público aportando, por ejemplo, algún dato curioso que plantee interrogantes o subrayando desde el principio la importancia del tema. La exposición requiere una destreza determinada a la hora de ordenar adecuadamente los contenidos.
Características  de los textos expositivos científicos
      Es evidente que en todo proceso comunicativo, la ordenación del material informativo depende de qué sabemos, pero también de lo que creemos que saben nuestros receptores. De ahí la necesidad de la pragmática: por ejemplo conocer las intenciones de los receptores a quienes va dirigido en última instancia el texto. Son los factores pragmáticos los que dictan el orden en que la información nueva como avance de lo que se comunica debe ocupar en el discurso en relación con la información conocida. Por eso es necesario realizar una progresión temática coherente y adecuada, en la que tengamos en cuenta, tanto el contenido que vamos a desglosar como el público al que nos dirigimos.
Los textos expositivos, debido a su intención comunicativa, suelen aparecer en situaciones ligadas a la vida académica y científica y al periodismo de carácter informativo (noticia, reportaje y crónica).
La situación comunicativa determina las características pragmáticas de este tipo de textos:
El emisor posee un amplio conocimiento del tema sobre el que se propone informar y planifica su actuación verbal en función del destinatario al que dirige su discurso dependiendo de la finalidad divulgativa o especializada.
Se parte siempre de una información conocida por el destinatario y, a partir de ella, se presentan nuevas informaciones. El análisis de aclaraciones y explicaciones de conceptos que contiene un texto expositivo permite saber la cantidad de información que se da por conocida y, como consecuencia, identificar el tipo de destinatario al que se dirige el texto. 
Es evidente que el género textual condiciona la forma que adopta un texto. Por ejemplo, una noticia periodística puede presentar una ordenación piramidal de la información: se ofrecen, en primer lugar, los datos más importantes y, conforme avanza el texto, aparecen los datos de menor relevancia; en un tratado científico, en cambio, la información se presenta siguiendo criterios lógicos y no jerárquicos; un trabajo de clase o un examen deben ajustarse a los principios comunicativos que regulan la comunicación académica.
Son frecuentes además otros códigos comunicativos de carácter no verbal (mapas, ilustraciones, gráficos, tablas) que pretenden facilitar al destinatario la comprensión de los conceptos.

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